Autoencubrimiento impune en delitos de resistencia o desobediencia grave. La huida en vehículo

Son múltiples los casos en los que el conductor de un vehículo, tras recibir el alto por agente de la autoridad, por haber realizado una maniobra ilegal, manejar el vehículo sin permiso de conducción vigente o teniéndolo retirado por Sentencia firme, opta por huir, omitiendo las señales acústicas, luminosas y gestuales que éstos realicen.

Ante estas circunstancias debe tenerse en consideración que nos encontramos ante la comisión, por separado, de varios tipos delictivos. En primer lugar, el manejar el vehículo sin permiso de conducción o teniéndolo retirado por Sentencia firme (arts. 384 o 468 CP) y en segundo lugar desobedecer gravemente y resistirse ante un agente de la autoridad (art. 556 CP). Debe ponerse de manifiesto que, muy probablemente, en dicha huida se cometa otro ilícito penal, como es la conducción temeraria (art. 468 CP), para cuya comisión se necesita la causación de un peligro concreto para la vida e integridad de otros usuarios de la vía, no siendo suficiente con la creación de un riesgo abstracto. Hay que diferenciar aquellos supuestos de mera huida (delito de desobediencia) de las conductas que en la fuga pongan en peligro o lesionen otros bienes jurídicos. La temeridad exige una notoria y anormal desatención a las normas reguladoras del tráfico rodado.

Pues bien, una vez explicado todo ello, cabe analizar la comisión del delito de resistencia o desobediencia grave (art. 556 CP) cuando el mismo se incardina en la situación inicialmente expuesta. Son reiteradas las interpretaciones judiciales (STS 670/2007) que coinciden en reconocer la existencia de un derecho a la huida, por cuanto a quien ha cometido un ilícito no puede exigírsele otra conducta a través de la norma penal distinta a tratar de evitar su detención e identificación y denuncia. Esa persona sólo busca evitar las consecuencias negativas que para él tendrá si es descubierto por sus actos.

Al no poder exigirse otra conducta a quien se huye de los agentes de la autoridad, tras la comisión de una infracción o delito, se entiende que no comete un delito de resistencia o desobediencia grave (Art. 556 CP). Será un autoencubrimiento impune, porque la persona está en su derecho de huir y evitar las consecuencias del mismo. Esta actitud no busca menospreciar el principio de autoridad encarnado por los agentes perseguidores, sino hacer efectiva una huida, evitando los desfavorables efectos que representaría la privación de libertad.

Al no ser el eje motor el desprecio a las órdenes el supuesto no puede incardinarse en un delito del art. 556 CP y por consiguiente, sólo para dicho delito, quedará impune quien lo cometiera.

Ello no obsta a que la persona que conduzca un vehículo, que sea detenida o identificada, acabe siendo sancionada por la infracción cometida o condenada por el delito que motivó su huida (p.j. arts. 384 o 468 CP) en concurso con un delito de conducción temeraria, cuando en la fuga ponga en peligro o lesionen otros bienes jurídicos anteriormente refenreciados.

El detenido podrá ser condenado por un delito contra la seguridad vial, al conducir sin carnet, en concurso con un delito de conducción temeraria, pero no podrá ser condenado también por un delito de desobediencia o resistencia grave.