Coronavirus y los expedientes de regulación de empleo

Ante la situación excepcional con la que convive con nuestra actividad empresarial en las últimas semanas y las que previsiblemente se presentarán en las próximas, es necesario preservar el tejido empresarial, principalmente de las PYMES, para lo cual encontramos soluciones en la legislación laboral vigente, así como en las normas y leyes generales de aplicación supletoria.

La situación es URGENTE y no puede demorarse al cumplimiento de plazos administrativos interminables y que pueden conducir al cierre definitivo de las empresas.

El artículo 51.7 del Estatuto de los Trabajadores (ET) contempla un expediente sumario y con un plazo de 5 días, para tramitar y concluir un ERTE, plazo durante el cual la autoridad laboral tan solo tiene la facultad de constatar la existencia de la fuerza mayor, por lo que no es precisa la concurrencia de acuerdo, correspondiendo la decisión de la extinción de las relaciones laborales a la empresa, que se tramitará bajo la situación de FUERZA MAYOR, pudiendo la Administración sufragar las indemnizaciones.

No es momento de andarse con medias tintas ante una crisis mundial: Los gobiernos cierran fronteras, suspenden clases, sesiones del parlamento, actividades deportivas, visitas a nuestros mayores, accesos a los hospitales.

Es decir estamos ante una situación imprevisible e inevitable que imposibilita cualquier actividad normalizada, es lo que se denomina FUERZA MAYOR PROPIA, derivada de un hecho catastrófico, cual es la propagación mundial de un virus, hasta ahora desconocido, capaz de causar la muerte de las personas contagiadas y que en un mes suma la cifra de 130.000 personas contagiadas, con 2.968 casos en España de los cuales 84 fallecidos.

Con solo cinco fallecidos se ha declarado zona catastrófica el levante español a los efectos de considerar aplicables las causas de fuerza mayor a los efectos legales correspondientes.

El artículo 1105 del Código Civil regula y define la fuerza mayor como aquella situación que no haya podido preverse o que siendo previsible no se hubiera podido evitar.

Por ello debemos concluir que la presencia del COVID19 en el mundo empresarial tiene que ser considerado como un supuesto de FUERZA MAYOR, en cualquiera de sus vertientes:

Trabajadores contagiados.

Paralización de la actividad.

Cancelación de contratos (pedidos, servicios, etc)

Paralización de suministros.

Todos estos supuestos (trabajadores enfermos, paros de la actividad, perdida de ventas, retrasos de suministros) pueden entrar dentro de los supuestos encuadrables dentro de las definiciones de causas técnicas, objetivas organizativas o de producción, pero cuando se debe a circunstancias IMPREVISIBLES o INEVITABLES, entra de lleno en el supuesto del artículo 51.7 de FUERZA MAYOR.

Por ello el procedimiento será el contemplado en el artículo 51 ET, desechando “ab initio” los supuestos del artículo 47 ET.

La jurisprudencia ha señalado como elementos determinantes de la fuerza mayor la existencia de un acontecimiento imprevisible y ajeno a la voluntad del empresario que de forma inevitable incida sobre el desarrollo o continuidad de la actividad laboral. En definitiva, se debe constatar que se dan circunstancias de imprevisibilidad, inevitabilidad, imposibilidad y relación causal derivada de la fuerza mayor, y esto, exactamente esto, es lo que está ocurriendo en el tejido empresarial español y muy especialmente en el sector de la tecnología e informática donde el 95% de la producción mundial proviene de los países asiáticos que, en este momento tienen cerrados su puertos comerciales.

En la situación actual, aplicar un ERTE es la única medida de protección que las empresas pueden usar para evitar su cierre y asegurar su continuidad una vez controlado el virus, pero es fundamental que el Gobierno y los líderes europeos ayuden a minimizar el impacto económico negativo que se está produciendo.

La solicitud de un ERTE por causa de fuerza mayor, precisa del cumplimiento de unos requisitos administrativos comunes a los demás supuestos, y unos específicos relativos a la acreditación de la fuerza mayor.

Para ello, al igual que en las catástrofes naturales (inundaciones, tornados) bastaría una simple recopilación de prensa escrita o digital, junto con una justificación de la influencia económica en la empresa (en el caso de importaciones, justificante contable de compras de periodos anteriores y de las más inmediatas recientes, sin tener que esperar a consumir largos periodos de tiempo).

Preparar una buena documentación y sus justificantes con una adecuada redacción y sin esperar más tiempo, es la recomendación para tramitar un ERTE, dando copia simultánea de la solicitud y documentos a los representantes de los trabajadores, esperar el transcurso de los cinco días y suspender los contratos contemplados en el expediente incoado.