La absolución en delitos de violencia de género tras no declarar la víctima en la vista

Resulta habitual que tras interponerse una denuncia por un presunto delito de violencia contra la mujer, durante la celebración del juicio, la víctima se acoja a su derecho a no declarar contemplado en el artículo 416 LECrim, lo que suele suponer que el procedimiento finalice con la libre absolución o el sobreseimiento provisional, todo ello en base a los siguientes motivos:

1º.- No son suficientes para sostener una condena las declaraciones prestadas en fase de instrucción, habida cuenta que son meros actos de investigación, e incorporarlas al procedimiento únicamente como documental impide que desvirtúen el principio de presunción de inocencia consagrado en la Constitución Española. Tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han entendido que todo acusado tiene derecho a ser tenido por inocente en un proceso penal y a que las pruebas de cargo se practiquen en legal forma bajo los principios de inmediación, contradicción, igualdad y publicidad. No cabe otorgar valor probatorio a las declaraciones sumariales que simplemente hayan sido leídas o dadas “por reproducidas” en el acto de juicio oral, debiendo el órgano judicial formar su convicción a partir del testimonio prestado a su presencia.

Esta regla, consistente en que sólo las pruebas practicadas en el acto de juicio oral pueden ser consideradas como auténticas pruebas, capaces de desvirtuar el principio de presunción de inocencia, aún admite tres excepciones:

Práctica de prueba anticipada o preconstiuida.

Declaraciones del acusado o testigos, prestadas en fase de instrucción, cuando el declarante se retracte en el plenario de estas declaraciones, siempre que se haya puesto de manifiesto al declarante la disparidad de sus declaraciones a fin de que pueda explicarlas y pueda ser sometido a contradicción por las partes.

Declaraciones de testigos que por causas independientes de la voluntad de las partes (presencia del testigo fuere imposible o de muy difícil asistencia por haber fallecido o encontrarse en ignorado paradero o fuera de la jurisdicción del Tribunal, no siendo factible lograr su comparecencia y habiendo quedado acreditado que el tribunal agotó razonablemente, las posibilidades para su localización y citación) no puedan practicarse en el juicio oral pero que han contado, entre otros requisitos, con el de contradicción.

Por tanto, una vez vistas las excepciones, ni la denuncia ni tampoco la posterior declaración de la presunta víctima ante el Juez, en instrucción, se incluye en ninguno de los anteriores supuestos.

2º.- Las declaraciones de Agentes de Policía que se personen ante una llamada de la víctima, tampoco son suficientes para enervar el principio de presunción de inocencia, toda vez que los mismos son testigos de referencia y no han presenciado directamente los hechos. Alguna vez se han producido perversos intentos de incorporar al proceso declaraciones testificales de la víctima por medio de la declaración de los agentes, pero ello implica eludir la garantía constitucional de inmediación.

3º.- El parte de lesiones que pueda tener la presunta víctima sobre su situación corporal, en un determinado momento, únicamente acredita de manera virtual que la misma ha sufrido unas lesiones, pero no es capaz de indicar quién causó las lesiones ni el modo en que las mismas se produjeron y por tanto tampoco es suficiente para enervar el principio de presunción de inocencia.