La FIFA no regula los fondos de inversión y prohíbe la actual forma de financiación en el fútbol

La FIFA anunció el pasado día 26 de septiembre de 2014, tras haber sido enormemente presionada por la UEFA, queprohibía la participación de los fondos de inversión en su modalidad de adquisición de los “derechos económicos” de los futbolistas de manera individual (TPO). Joseph Blatter, Presidente de la FIFA, se comprometió en el año 2007 a adoptar medidas frente a los fondos de inversión. No ha sido hasta este año cuando,sin evaluar el problema y sin proponer soluciones, ha optado por prohibir y erradicar de raíz los TPO’s. Esta decisión, que no tiene un mínimo esfuerzo regulador o normativo, acabará por suponer la imposibilidad de financiación de clubes profesionales en todo el mundo y que sólo unos pocos puedan competir en igualdad de condiciones. Tristemente los desequilibrios abocarán a que el fútbol pierda la incertidumbre del resultado.

A pesar de la evidente problemática de los fondos de inversión en sus cuatro vertientes (Laboral; mercantil y penal; deportivo e inflación de precios) comentada en anteriores post, lo cierto es que a día de hoy no existe ninguna alternativa de financiación para que los clubes de fútbol puedan competir con un mínimo de garantías en competiciones cada vez más desiguales y exigentes.

Transformar la actual situación de la operativa TPO de los fondos de inversión de alegal a ilegal no parece la solución adecuada, debería establecerse una regulación y un marco legal donde puedan actuar, sometidos a control, pues acordar su prohibición sin ofrecer otras estructuras de financiación es un error. Esta medida significa que se cierra un vacio legal para crear un vacío en la financiación.

La constitución de una Comisión de trabajo, cuya finalidad es decidir si el plazo del que dispondrán los clubes para la regularización de su situación es de 3 o 4 años desde su adopción, parece inútil. La premisa de la Comisión debería ser adoptar y ofrecer una posible regulación para que los TPO’s pudieran seguir financiado de forma controlada los fichajes de los clubes u ofrecer alternativas de capital, puesto que los clubes ya no podrán acometer contrataciones de futbolistas que les permita competir al máximo nivel. Miguel García Caba, Asesor Jurídico de la LFP, en su publicación de la Revista Aranzadi de derecho del deporte y entretenimiento nº40 sugería que los TPO’s podían pervivir adoptando las siguiente medidas:

1. La limitación del tanto por ciento de los derechos económicos de un jugador que pueden ser adquiridos por un fondo.

2. La elaboración de modelos de contratos tipo, que garanticen la tutela de los intereses, en particular, del futbolista.

3. Obligaciones de información o de disclosure para los fondos de inversión a través de RFEF o LFP.

4. El control previo de los fondos de inversión que deberán cumplir una serie de requisitos para poder obtener una suerte de licencia de actividad o registro.

5. La limitación del número de futbolistas por club en los que el fondo de inversión pueda participar.

6. El establecimiento de un régimen sancionador, en su caso.

Este ejercicio regulador ha sido totalmente obviado por FIFA y UEFA, acordando una medida poco reposada y publicada tan sólo unos días después de que el gobierno suizo decidiera poner fin a los privilegios fiscales de los que disfrutada la FIFA desde hace décadas “por dañar la imagen del país”, en lo que parece ser un lavado de imagen del máximo organismo del fútbol.

Con esta medida la FIFA ratifica las que en su día adoptaron Reino Unido, Francia y Polonia. Se pretende evitar, como objetivo principal, que terceras partes tomen decisiones sobre el ámbito laboral de los futbolistas o en las políticas de transferencia y así lo ha comunicado en numerosas ocasiones Gianni Infantino, Secretario General de la UEFA. Esta injerencia de terceros es completamente subsanable mediante regulaciones normativas como la ofrecida por Miguel Ángel Caba.

España y la LFP serán a quienes más afecte esta decisión en Europa, al ser la única competición que sigue gestionando los derechos audiovisuales de sus equipos de forma separada y que se distribuyen de forma más desigual, creando unas desigualdades económicas que no importan al Presidente de la LFP, Javier Tebas, para quien no es justo un reparto igualitario del dinero procedente de los derechos audiovisuales.

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