La problemática de la adquisición por los fondos de inversión de los derechos económicos de futbolistas de manera individual (TPO)

Antes de iniciar el presente análisis quisiera destacar dos puntos clave, que deben ser aclarados, para una mejor comprensión de lo que se va a exponer a través del recorrido realizado por los distintos factores de riesgo de los fondos de inversión:

En primer lugar, los fondos de inversión no son fondos propiamente dichos, son sociedades de capital riesgo, dedicadas a la inversión, que operan en el mercado del fútbol. El hecho de no ser realmente un fondo de inversión supone que se minimiza el control administrativo que se efectúa sobre las mismas. Curiosamente, estas empresas inversoras han extendido una práctica de asunción mínima de riesgo en las operaciones que realizan, lo que contradice su propia esencia. Aquí la casa siempre gana.

En segundo término, se quiere aclarar que estas los mal denominados fondos intervienen en el mundo del fútbol de diversas formas, bien sea mediante la participación en el capital social de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) o como una mera entidad prestamista o financiera. Ahora bien, la forma que más preocupación despierta en los operadores del fútbol es la adquisición, por el fondo, de los “derechos económicos” de los futbolistas de manera individual. Esto supone que como consecuencia de la necesidad de financiación económica de un club para contratar a un futbolista, el propio jugador pasa a ser, en un mayor o menor porcentaje, “propiedad” del fondo (reserva contractual que efectúa el fondo de la participación en los derechos económicos del futuro traspaso federativo), lo que sin duda puede desplegar una gran cantidad de efectos negativos y en cierta medida otros positivos. Esta operativa es muy sencilla, puesto que los fondos pagan todo o parte del traspaso de un jugador y como contraprestación reciben los derechos económicos del mismo, por lo que cuando el futbolista es traspasado a otro equipo, los fondos reciben una cifra proporcional a la que aportaron en el primer movimiento. Para que sea rentable esta operación, el jugador debe ser vendido a un club que pague mayor cantidad que de la desembolsada por el club anterior.

Los efectos nocivos para el fútbol, que pueden despertar este tipo de operaciones de adquisición de derechos económicos de futbolistas, se manifiestan tanto en la esfera del futbolista profesional como trabajador asalariado que es; como en un ámbito mercantil y penal en cuanto a la despatrimonialización de los activos de los clubes de fútbol; así como en elpuramente deportivo en cuanto a la supresión del azar en las competiciones deportivas y la manipulación de los resultados; y por último, inflación en el precio de los futbolistas.

– En el ámbito del futbolista como trabajado asalariado-

Los efectos nocivos que pueden derivarse para el futbolista profesional en el ámbito del trabajo se derivan de la propia operación de inversión analizada, pues los fondos de inversión otorgan financiación al club y en contraprestación o garantía obtienen un porcentaje de los derechos económicos del jugador, que luego pondrán en valor en futuros traspasos. El derecho económico adquirido, al que se hace referencia, es realmente el valor que subyace a la posibilidad de alinear al jugador en un determinado club de fútbol (ficha federativa) para aprovechar el rendimiento laboral de éste en una competición.

Pues bien, aunque especial, el futbolista es un trabajador a todos los efectos cuando desarrolla su actividad en el marco de un club de fútbol profesional y así lo prevé el RD 1006/1985 de 26 de junio, por el que se regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales.

Una vez aclarado que el futbolista es un trabajador, estaremos de acuerdo que para determinar si existe una relación laboral debemos acudir a las mismas notas esenciales que se exigen para un trabajador ordinario y que son: trabajo voluntario, retribuido, por cuenta ajena o dependiente.

Al actuar los fondos de inversión en estas operaciones puede surgir el problema de que la nota característica de voluntariedad del trabajo se pierda, pues aunque no siempre sucede, desde el momento en que el fondo adquiere los derechos económicos del jugador el futbolista pierde la libertad de decidir dónde va a desempeñar su trabajo, y eso es verdaderamente trascendente, dado que como hemos visto, el fondo gana dinero cada vez que se traspasa al jugador, lo que puede llegar a enfrentar intereses y producir menoscabo de derechos, pues el derecho al trabajo es inalienable.

Se han dado casos de verdadera explotación, como el sufrido por Brayan Angulo y Vasco Fernandes con Investfootball, quienes vivieron un caso de esclavitud moderna, sufriendo la restricción de su libertad personal, cercenando sus derechos como trabajadores. Hasta que el TAS los liberó. Esto nos retorna a una situación vivida anteriormente con los gladiadores, quienes para dejar de luchar debían comprar la libertad a su dueño, ocurriendo exactamente igual con los jugadores de fútbol cuyos derechos económicos están en manos de un fondo de inversión y para poder elegir dónde trabajar deben pagar una ingente cantidad de dinero que los libere.

-En el ámbito mercantil y penal-

En la actualidad, los miembros de la plantilla de los equipos de fútbol profesional representan uno de los activos patrimoniales de más valor de los que disponen los clubes, computándose su valor como inmovilizado intangible en los balances económicos. Obtienen dicha calificación y no como capital humano porque el club goza de la posibilidad de generar un beneficio a través de la venta de un futbolista, es decir, como consecuencia de la transmisión de un derecho de traspaso. Es este derecho de traspaso lo que adquiere el fondo en las operaciones analizadas, perdiendo entonces el club de fútbol la oportunidad de generar ingresos mediante la venta de un futbolista (activo inmovilizado). Si se siguen realizando estas operaciones, los equipos cada vez dispondrán de menos derechos de traspaso sobre los futbolistas, que estarán en manos de los fondos de inversión, perdiendo uno de sus activos más importantes.

Una vez que el fondo tiene la propiedad de los derechos de traspaso de los jugadores y el club pierde ese inmovilizado intangible, disminuye uno de sus activos más importantes y por consiguiente su patrimonio. Se despatrimonializan, evidenciando la teoría de que estas operaciones económicas realizadas por los fondos de inversión pueden suponer “pan para hoy y hambre para mañana”.

Desde la implantación de la Ley 10/1990 de 15 de octubre, del Deporte, se ha venido exigiendo para “todos” los clubes, o sus equipos profesionales, que participen en competiciones deportivas oficiales de carácter profesional y ámbito estatal deberán ostentar la forma jurídica de sociedad anónima deportiva, pretendiendo establecer un modelo de responsabilidad jurídica y económica para los clubes que desarrollaran actividades de carácter profesional que se asimilara al del resto de entidades que adoptan esta forma societaria.

Por ello serán de aplicación los artículos del Código Penal en cuanto a los delitos societarios se refiere, pudiendo suponer la despatrimonialización de los clubes una actuación susceptible de reproche penal, siempre y cuando las operaciones con los fondos que hacen disminuir el patrimonio de los clubes, se realicen en beneficio propio o de un tercero, con abuso de las funciones propias de su cargo causando directamente un perjuicio económicamente evaluable a sus socios, depositarios, cuentapartícipes o titulares de los bienes, valores o capital que administren. Siendo un delito tipificado en el artículo 295 del Código Penal.

En el caso de España la mayoría de clubes disponen de un estadio en propiedad, así como ciudades deportivas o terrenos (pues muchos clubes españoles se han regenerado mediante la especulación inmobiliaria y gracias a la recalificación de terrenos, que con la colaboración de la Administración, ha ingresado más de 1.000 millones de euros en los últimos cinco años). Los terrenos siempre serán patrimonio y tendrán protegida una base del valor, pero en otras Ligas de fútbol (Pj:Italia) muchos de los equipos celebran sus partidos en estadios municipales, sobre los que no disfrutan de ningún derecho de propiedad y que por supuesto no forman parte del patrimonio de la sociedad, peligrando en mayor medida su integridad como empresa cada vez que los derechos económicos de un futbolista sean adquiridos por un fondo de inversión.

En resumen, los clubes que acuden de forma frecuente la financiación de los fondos de inversión, en su modalidad de adquisición por el fondo de los derechos económicos de futbolistas de manera individual, están poniendo en riesgo su integridad, habida cuenta que despatrimonializan el club al disminuir uno de sus activos más importantes, la plantilla. Cuando llegue el momento en el que un elevado número de los derechos de los jugadores pertenezcan a fondos de inversión la S.A.D dejará, prácticamente, de tener valor. Esta perdida de patrimonio puede acabar suponiendo que los clubes dispongan de menos garantías para ofrecer cuando soliciten financiación ordinaria, y que por consiguiente sólo sean los fondos quienes otorguen dicha financiación, erigiéndose así como la única vía de escape para poder actuar en el mundo del fútbol, situación que parece cercana a ocurrir y más aún mientras no esté saneado el sistema financiero tradicional en Europa.

– En el ámbito puramente deportivo –

El objetivo primordial de un fondo de inversión es, como el de cualquier otra empresa de capital riesgo, obtener un beneficio con sus operaciones, ya que obviamente el inversor persigue obtener una rentabilidad sobre el capital invertido. Pues bien, los fondos de inversión obtienen dicha rentabilidad mediante el traspaso del futbolista de un club a otro, es decir que el futbolista cuyos derechos he adquirido por X euros, el año que viene será fichado por otro equipo por X+10 euros y así obtener ingresos mediante la plusvalía que el futbolista ha generado durante el desempeño de su relación laboral (+10), por lo que a mayor número de operaciones de traspaso, mayor beneficio para el fondo.

Es una realidad que la financiación mediante fondos de inversión es una práctica cada vez más extendida en el mundo del fútbol, a excepción de Francia, Inglaterra y Polonia, que lo han prohibido. Por ello, cuando los clubes de fútbol dejen de disponer de jugadores de la plantilla como activo para garantizar la financiación, los fondos de inversión financiarán a los clubes mediante otra de sus operaciones, formando parte del capital social de los equipos y aquí viene el peligro, pues como su única intención es obtener beneficio y ello se consigue a través de las plusvalías generadas por la venta de los jugadores, podría darse el siguiente caso:

Dos equipos de fútbol (A y B) se enfrentan en una final y están altamente participados por un mismo fondo, que únicamente quiere poner en valor a uno de los futbolistas del equipo A, pues tiene prácticamente cerrada una posterior venta y quiere generar más beneficio, pues bien, como el futbolista tendrá mayor valor si gana el partido, el fondo, que es dueño de los dos equipos, podrá adulterar el resultado del encuentro, eliminando así el gran atractivo de las competiciones deportivas, el azar.

– Inflación en el costo de los futbolistas-

El fútbol, al igual que ya sucediera en otros mercados como el inmobiliario o el de los tulipanes holandeses, pues no podemos olvidar que el fútbol se ha convertido en uno más, está sumido en una burbuja. Ya no se paga por un futbolista lo que vale, sino por lo que pueda valer al año siguiente, generando así la plusvalía que da beneficio al fondo y en ocasiones al club (Pabón, Kondogbia, Falcao o Elías). Un buen rendimiento durante un año en un equipo, que se usa de escaparate, es suficiente para que el año que viene el jugador se vea forzado a ser traspasado.

Que además, dado que los fondos de inversión tienen un enorme potencial económico, llega unainyección de capital muy fuerte al fútbol, lo que infla los precios de los activos (jugadores) y sus traspasos (comisiones), por lo que a mayor precio de los futbolistas, más difícil será su adquisición y más necesarios serán los fondos de inversión, que continuarán actuando conforme a sus intereses y generando cada vez un mercado más despiadado con el jugador de fútbol. El jugador verá como es traspasado cada año a un club diferente por un poco más de dinero, inflando su precio, y todo ello porque tanto al club cedente como al fondo de inversión le interesa la operación, que por muy breve que sea genera comisiones o dinero para ambas partes.

Pero la realidad, a día de hoy, es que no existe ninguna otra forma de financiación para que los clubes de fútbol puedan competir con un mínimo de garantías en competiciones que cada vez son más desiguales y más exigentes, por lo que es lógico, mientras no se solucione la crisis del sistema financiero, que aún suponiendo un perjuicio a largo plazo y dado que los equipos de fútbol viven del día a día, sigan realizando estas operaciones. Esperemos que no se sobrepasen los límites y la situación sea retornable.

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